MISIÓN POPULAR EN VILLARGORDO.

PRIMERAS IMPRESIONES.

    Cuando nos acercamos al final de la primera semana de Misión, y teniendo en la perspectiva los encuentros de jóvenes, (viernes y sábado), el Rosario de la Aurora en el amanecer del sábado y el encuentro de Asambleas del fin de semana; quisiera compartir con todos estas impresiones recogidas sin mucha reflexión en los primeros días vividos junto a vosotros.

     Llegamos el jueves 13, hace ahora una semana, y constatamos el trabajo bien hecho por parte de la parroquia en las visitas a las casas, y en la coordinación de las que serían casas de Asambleas familiares. Esa noche pudimos encontrarnos con muchos vecinos que animosos, y también con algo de miedo, habían ofrecido  su hogar como lugar de encuentro para sus vecinos. Un grupo importante de vecinos se ofrecieron a ser monitores de las Asambleas.

    El inicio de la Misión fue la bajada impresionante del Señor de la Salud para ser Testigo de Excepción de la experiencia misionera de estos días. Me queda en el recuerdo la piña de hombres llevando al Señor de la Salud, sus vivas, las lágrimas que surcaban los rostros de los abuelos y enfermos que esperaban a la puerta de las casas el paso del Señor.

    El Señor inició un camino que han proseguido los dueños de las casas al salir a invitar a sus vecinos para crear comunidades, grupos de hermanos que comparten la vida y la Palabra de Dios. Las casas se han convertido en la extensión natural de la parroquia, que ha abierto sus puertas al encuentro de todos para llevar la Buena Noticia del amor incondicional de Dios por sus hijos. Más de 400 personas se han reunido cada tarde, y han hecho posible el milagro de un pueblo unido y convocado para vivir en la fe.

     
      Paralela a esta vivencia está la Escuela de oración que cada mañana y cada tarde (9,15 y 20,15) convoca a los vecinos para el diálogo de fe con el Dios que nos ama. Encuentro profundos de oración dónde el corazón se ensancha y se cura con el bálsamo de la Palabra.

     Las Eucaristías misioneras de las mañanas, se han convertido en el oasis de misericordia que acoge a los hermanos sedientos de escuchar y compartir la fe. Todo ello bajo la atenta mirada del Señor de la Salud, que sigue derramando abundantemente, su misericordia y el don de su salvación.
    Que el Señor siga acompañando este trabajo, para que Villargordo despierte a una nueva primavera, donde todos, vivamos y nos sintamos familia de Dios.

                                                                     Agustín, cmf. Misionero Claretiano.

Para ver la galería fotográfica de la Misión en su primera semana, pincha aquí.


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