HOMILÍA DEL DOMINGO 23º DEL TIEMPO ORDINARIO (4 septiembre 2016)


v   Seguimos caminando con Jesús. Muchos le seguimos, parecemos discípulos, pero ¿en realidad lo somos?

v   Jesús plantea la única prioridad a la hora de ser discípulos suyos: amor exclusivo a Cristo, prioridad de elecciones según él y tener todo nuestro corazón sólo en él.
·        Todo lo demás es secundario: familia, posesiones, incluso uno mismo.
·     Lo que no quiere decir que no amemos a la familia, sino amarla desde el amor a Jesús.
·        No podemos caminar por amor propio desde nuestras propias fuerzas y planes, sino sólo centrándonos en Cristo desde su Evangelio y la fuerza del Espíritu Santo.
·  Hemos de abandonar los apegos a las riquezas y los propios bienes, para abandonarnos en Cristo como nuestra única riqueza y en la providencia del Padre que nos ama.

v   Ser cristiano es algo serio, es bueno valorar las propias fuerzas para realizar el camino sabiendo a quién seguimos y lo que supone el discipulado.
·        Tantas veces buscamos una vía media, un pacto que justifique la mediocridad. Pero Jesús va al fondo del corazón para desenmascarar las trampas e iluminar nuestra decisión.
·       Por eso quiere el Señor que tomemos el pulso de nuestra vida cristiana, examinemos los apegos de nuestra vida y elijamos sensatamente seguirle a él y amarle sobre todas las cosas.

v    Esta es la única sabiduría, la sabiduría de la cruz, que sabe renunciar a todo lo que nos aleje de Jesús.


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