HOMILÍA DEL CORPUS CHRISTI (29 mayo 2016)


v  Hace más ruido una bofetada que una caricia, un arma de fuego que un abrazo de paz, un odio o insulto que un perdón de corazón.
v  Esa es la actitud de Jesús: virginidad de su madre, nacimiento y última cena.
v  En silencio sigue entre nosotros en el sagrario: es el silencio de una presencia. Porque la Eucaristía es un regalo de Dios, presencia callada, un perenne darse de Dios sin ruidos.
v  Participar de la Eucaristía nos convierte en Eucaristía viviente: convertirnos nosotros en un ofrecimiento silencioso a todos nuestros hermanos, vivir para los demás desde el amor, pues nosotros no vivimos para nosotros mismos, sino para Dios y para los demás, compartiéndonos con todos.
v  Hoy revisamos nuestras comuniones, pues no son sólo un rito o una costumbre. Jesús entendió su comunión como un compromiso total de su vida a favor de los hombres. Nuestras comuniones deben ser también un darnos a los demás.

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