HOMILIA DE LA FIESTA DE SAN ANTONIO ABAD 2015

v  La fiesta de San Antón es una inyección de ánimo que recibimos de aquél que tomó en serio a Dios, y puso en él toda su fe y confianza.

v  A nosotros nos viene muy bien, pues vivimos muy ocupados o distraídos en muchas actividades, hasta el punto que no dejamos tiempo para el Señor. Además, dispuestos a buscar el placer por encima de todo, vamos como las mariposas de flor en flor, sin encontrar descanso ni felicidad, tampoco a Dios.

v  Hoy San Antón nos enseña dos cosas:
Ø  Dios fue su único deseo y la oración fue su principal ocupación.
§  ¡Dios solo!
§  ¡La oración como la ocupación número UNO del cristiano!
§  En aquellos desiertos se empezó a sistematizar el canto de los salmos según las horas del día y a leer la escritura distribuida en lecciones. Se estrenaba la práctica del oficio divino, y la meditación del evangelio a determinadas horas para fortalecer el alma.
§  Inventó la interrupción del sueño, levantándose a cantar y pasaba muchas horas de la noche rezando.
§  El valor de la oración continua, ejercida a lo largo del día.
Ø  La penitencia fue su segunda arma.
§  Comía seis onzas de pan (150 gr.) mojadas en agua y algunos dátiles, una vez al día, al ponerse el sol y fueron frecuentes las veces en que pasó tres y cuatro días sin probar bocado, multiplicando los ayunos, durmiendo en el suelo.
§  Y a pesar de su austeridad, se mantenía tan fuerte y saludable que más de un extranjero le reconoció entre sus discípulos por la alegría del rostro.
§  Sin embargo, insistía a sus monjes en que la perfección no consiste en la penitencia sino en el amor.

v  Pidamos hoy fuerza al Señor, para seguir a Cristo con la radicalidad con que él lo hizo.

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